5.Q - Si muero, ¿quién heredará la deuda garantizada con hipoteca?



La heredarán aquellos tus herederos que terminen aceptando la herencia. El esquema es el siguiente:



Son herederos de una persona quienes designe en testamento, o si no lo ha hecho, los herederos abintestato que fija la ley. En la situación tipo que abordamos en estas páginas se trata de un padre divorciado, que por lo tanto tiene hijos por lo menos del matrimonio que se rompió. En otros apartados del Consultorio Legal de esta página se aportan consejos para hacer testamento el padre divorciado en distintas situaciones (vuelto a casar, con hijos de solo un matrimonio, de más, etc.) Habiendo hijos, aunque se haga testamento, dos terceras partes de la herencia tienen obligatoriamente que dejarse a los hijos, por partes iguales o desigualándolos; si no hay testamento, la herencia corresponde por partes iguales a todos los hijos (o grupos de nietos), aunque sean de distintos matrimonios o relaciones.



Frente a la herencia que les corresponda por testamento o abintestato, los hijos pueden hacer cuatro cosas:



Aceptarla pura y simplemente. En ese caso responden de las deudas del padre no solo con lo que hayan heredado de él, sino también con sus propios bienes. O sea, en cuanto a la hipoteca, todos y cada uno de los hijos pasan a tener exactamente la misma posición que tenía el padre, sumándose a la exmujer como codeudora. Esto era lo normal antes de la crisis económica. También ahora, si se está seguro de que el valor los bienes del padre, incluidos los seguros de vida, que a veces se olvidan o desconocen, superan el valor de las deudas.



Aceptar la herencia a beneficio de inventario. Los herederos solo responden de las deudas hasta donde alcance el valor de los bienes heredados. Era excepcional antes, pero últimamente se hace más; exige determinados requisitos en la notaría o en el juzgado, que si se incumplen determinan que se pierda el beneficio de separación de patrimonios y que el acreedor pueda reclamar contra los bienes propio del heredero. En principio la aceptación de los hijos que hagan sus representantes legales se entiende hecha a beneficio de inventario, pero si luego no se cumplen esos requisitos, se pierde el beneficio.



Repudiar (renunciar) la herencia. Entonces no se reciben ni las deudas ni los bienes. La parte repudiada aumenta la cuota de los demás herederos que acepten, y sin nadie acepta dentro del cuarto grado de parentesco, pasa la herencia a las entidades públicas. Es lo normal, si se sabe que el fallecido dejó más deudas que bienes, lo que puede darse en las familias con hipotecas muy altas sobre viviendas que se han depreciado mucho. Pero, si a su vez el heredero tiene otras deudas, renunciarla para que sus propios acreedores se queden sin cobrar puede ser causa de responsabilidad penal.



No hacer nada, ni aceptar ni repudiar. La acción de petición de herencia dura hasta treinta años después de la muerte del causante. Ha venido siendo habitual no partir la herencia cuando los hijos de matrimonios no divorciados quedaban huérfanos menores de edad: la viuda necesita autorización judicial para partir la herencia de los niños, con lo que si no hay necesidad de vender o hipotecar los inmuebles, sencillamente se pagaba el impuesto de sucesiones y se dejaba la partición para cuando los hijos fueran mayores de edad. En estos tiempos de crisis, sobre todo si hay algún bien hipotecado, esta posibilidad está limitada: el banco acreedor puede exigir, incluso judicialmente, que los posibles herederos acepten o repudien, y si no hacen nada, se entiende que aceptan.



Hay que insistir en que la responsabilidad de todos los que firman una hipoteca es solidaria, o sea que el banco puede reclamar al 100% de cada uno, además de poder ejecutar la casa. Por tanto, el que los hijos repudien la herencia de su padre en ningún caso eximirá a la exmujer de seguir respondiendo frente al banco de la totalidad de la hipoteca, sin que eso le atribuya más derechos sobre la casa que los que tenías tras el divorcio en vida de su exesposo.